La Agencia Nacional de Minería (ANM) exige a los actores del sector minero operar con información verificable, trazabilidad del mineral y coherencia entre lo que se declara y lo que se produce, transporta y comercializa. En lenguaje Khauta, esto se traduce en control real del negocio y en un soporte clave para el cumplimiento del SAGRILAFT.
La trazabilidad de minerales se ha convertido en un eje central para la operación minera en Colombia. A través de su portal institucional, la Agencia Nacional de Minería (ANM) concentra información pública sobre títulos mineros, estado de las operaciones, registros y obligaciones que permiten seguir el rastro del mineral desde su origen legal.
Aunque la ANM no regula directamente el SAGRILAFT, sí exige condiciones operativas que impactan de forma directa su cumplimiento, especialmente en lo relacionado con el origen de los minerales, la identificación de actores y la coherencia de la información reportada.
Qué exige la ANM
Desde una mirada práctica y empresarial, la ANM exige que las empresas puedan demostrar, no solo declarar:
- Origen legal del mineral
- El mineral debe provenir de un título minero válido o de una operación autorizada.
- La empresa debe poder probar de dónde sale el mineral que comercializa.
- Coherencia operativa
- Lo que se produce, transporta y vende debe coincidir con la capacidad y el estado del título minero.
- Inconsistencias son señales de riesgo operativo y legal.
- Identificación de actores
- Titulares, operadores, comercializadores y demás participantes deben estar claramente identificados.
- No hay trazabilidad si no se sabe quién interviene en cada etapa.
- Información verificable y actualizada
- Los datos reportados deben ser consistentes con los registros oficiales disponibles en la ANM.
- La trazabilidad se basa en evidencia, no en declaraciones aisladas.
- Transparencia en la cadena
- La cadena minera debe poder ser seguida desde el origen hasta el destino del mineral.
- La falta de trazabilidad expone a la empresa a riesgos legales y reputacionales.
En lenguaje Khauta, la conexión es directa:
Si no puedo trazar el mineral, no puedo gestionar el riesgo.
Las exigencias de la ANM se convierten en insumos operativos del SAGRILAFT, porque permiten:
- Identificar riesgos de lavado de activos y financiación del terrorismo asociados al origen del mineral.
- Soportar la debida diligencia sobre proveedores, aliados y contrapartes.
- Detectar operaciones inusuales cuando los volúmenes, rutas o actores no cuadran con la realidad minera.
La trazabilidad exigida por la ANM no es solo un requisito sectorial; es una barrera preventiva frente a economías ilegales.
En términos simples y operativos, una empresa alineada con ANM y SAGRILAFT debe poder responder tres preguntas clave:
- ¿De dónde viene el mineral?
- ¿Quién interviene en cada etapa?
- ¿Cómo lo pruebo con información verificable?
Cuando estas respuestas están documentadas y conectadas a la operación diaria, el cumplimiento deja de ser teórico y se convierte en control real del negocio.
La Agencia Nacional de Minería (ANM) pone a disposición del público información institucional, registros y lineamientos que sirven como base para los procesos de trazabilidad minera en Colombia.
👉 Siga el siguiente enlace para ampliar más información:
https://www.anm.gov.co/
Integrar esta información a los sistemas internos de control permite a las empresas cumplir con la ANM, fortalecer su SAGRILAFT y operar con trazabilidad efectiva, bajo un enfoque claro, práctico y empresarial: lenguaje Khauta.